La intervención parte de la necesidad de conectar el Campo de San Roque con el mirador de A Peixeira. Separados ambos por un desnivel resuelto con un largo tramo de escaleras en mal estado y zonas de estancia degradadas. Además, se aborda la mejora de la Av. Pontevedra, un vial con intenso tráfico sin medidas de control, que genera fuertes tensiones con los peatones. Finalmente, se interviene en el mirador de A Peixeira, un espacio creado mediante rellenos y un muro de contención de hormigón, de gran impacto visual desde el mar, que ofrecía áreas de esparcimiento poco atractivas.
La propuesta se centra en la recuperación del litoral y la homogenización costera (hasta la línea de deslinde de DPMT), sustituyendo el gran muro de hormigón por una transición topográfica natural hacia el mar. Se plantea una rampa que conecta cómodamente el mirador y la Av. Pontevedra con las rocas y el propio mar, configurando un espacio en ladera inspirado en el paisaje original.
La demolición del muro se realizó de forma controlada, troceándose en bloques de grandes dimensiones que se utilizaron, junto a otros de granito de similares proporciones, para generar los muros de contención que dan soporte al sistema de rampas en la subida al Campo de San Roque. El resto de elementos demolidos se reutilizaron en la medida de lo posible para crear mobiliario y pavimentos.
La movilidad se mejora mediante plataformas sucesivas enlazadas con rampas y escaleras, favoreciendo la accesibilidad e integrando la zona alta del pueblo y el mirador. El peatón se convierte en protagonista aplicando una estrategia de calmado de tráfico con pavimento de adoquín.
La iluminación se rediseña integrándose en suelos y muros, aprovechando los huecos entre los distintos bloques. La vegetación empleada es mayoritariamente de carácter autóctono (Pinus pinaster como especie principal). El resultado es un espacio inclusivo y seguro, que fomenta la convivencia, revaloriza el frente marítimo y se consolida como un nuevo eje alternativo de actividad y vida en Portonovo.