«Siempre llama la atención el orden del equipaje sobre los coches de los toreros, siempre rematado con los estoques y el botijo. ¡Perfecto! En contenido de un edificio es el conjunto de menores contenidos de distintas funciones. El acierto en el orden dentro de las partes y en el orden del todo es una manera de plantear nuestros edificios… ¡Hagamos como los toreros!»
Parte de la memoria del edificio para central lechera Clesa. Alejandro de la Sota.
Tal vez desde los primeros años de carrera siempre nos quedó una idea fijada acerca del significado de orden arquitectónico en la cual entendíamos que una serie de condicionantes particulares quedaban resuelto mediante un sistema general. Ese sistema general en este caso entendimos que debería ser el proceso industrial, entender para poder proponer.
Para ello fundamentales las reuniones con el promotor para esclarecer los esquemas de funcionamiento con una iteración constante para buscar una optimización y un encaje de las diferentes piezas y recorridos.
Los concionantes iniciales partían de establecer una ordenación en la parcela para la previsión de 8 almacenes automatizados mediante sistema SGA para distintas redes de distribución de agua mineral natural, ejecutando la urbanización de la parcela de 8.357 m2 con las cimentaciones/instalaciones de las futuras naves y la construcción de 2 de las naves en una primera fase.
Los almacenes en su frente se configuran en una disposición dividida en tres partes para dar servicio a:
-Rampa de acceso al almacén desde el exterior
-Acceso peatonal y zona de carga para salida de producto
-Muelle de descarga de camiones
Junto a esto incluir las oficinas centrarles de la empresa, tomamos la decisión integrar el volumen de las dos plantas de oficinas en el frente de los almacenes permitiendo una zona cubierta de protección para los días de lluvia en el acceso del almacén y las oficinas totalmente acristaladas al sol de mañana para tomar la mayor luz natural posible, dejando el fondo para baños y comunicaciones.
El punto más crítico fue ajustar esta primera fase a un presupuesto de 1.252.347,71 € dejando para la urbanización 545.034,86 y para las dos primeras naves 707.312,85 € que con 1.774 m2 construidos entre almacén (1.270 m2) y oficinas (504 m2) resulto un ratio de aproximadamente de 400€/m2.
Por otro el plazo de 7,5 meses para la ejecución de las obras debido a las necesidades de la empresa para el almacenaje del producto.
Pese a estos dos condicionantes que suelen terminar en catástrofe, el buen entendimiento entre la constructora, el promotor y nosotros hicieron la obra sencilla.
Podemos decir que prácticamente el 45% de las naves corresponde a la estructura y el 28% a las instalaciones siempre presentes como acabados de la edificación, entendiendo que la economía no es el principio del menos, sino de la jerarquía y del mínimo necesario.
Trabajar con estos límites, lo bueno que tiene, es que te permite soluciones en cierto modo indiscutibles.